¿Es el problema de la industria española un problema de producto?

Las crisis y los momentos socialmente convulsos traen asociadas una revisión global de todos los elementos que componen nuestro entorno y en especial, del valor real que estos nos prestan. Son momentos de máxima focalización de los esfuerzos y activos con que contamos; es cuando nos cuestionamos nuestra relación con los productos y servicios que consumimos. Muchos de ellos no pasan este filtro de valor y en consecuencia desaparecen de nuestras vidas.
Por el contrario, cuando el producto o servicio que ofertamos sigue prestándonos un valor real en el entorno y circunstancia que vivimos, con mayor o menor esfuerzo, seguimos consumiéndolo. Podemos afirmar en base a ello, que las crisis son una auténtica “prueba del algodón” para la competitividad y valor real de los productos; las crisis no entienden de ineficiencias ni dan margen a la incompetencia.
Mucho se está debatiendo en estos días sobre el futuro de la economía española y en consecuencia de la sociedad y de las empresas que la componen. Un análisis generalista sobre éstas nos da una visión oscura y poco esperanzadora sobre su futuro y esperanza de supervivencia. Particularmente me resisto al mismo y como toda generalidad enmascara distintos problemas y sus posibles soluciones.
Creo que el efecto “filtro de valor” que conlleva toda crisis está produciendo un “corte evolutivo” sobre nuestra economía y empresas; muchas de ellas no lo superarán y desaparecerán a causa de la no adaptación al nuevo entorno y al valor que éste necesita. Cuales dinosaurios irán desapareciendo del nuevo hábitat. Asistiremos a un escenario de extremos, donde muchas empresas desaparecerán (y con ellas sus puestos de trabajo) y otras adquirirán una mayor dimensión y protagonismo global.
Por el contrario existen en nuestro país compañías que si bien notan los efectos de la crisis, parecen inmunes a ellas y son para muchos un referente.


¿Qué tienen en común compañías como Inditex, Grifols, Irizar, Indra, Vueling, CAF, Banco Santander, BBVA, etc. junto a otras de menor tamaño y desconocidas, pero igualmente fuertes y resistentes?
Creo que todas ellas siguen aportando a través de sus productos y servicios un auténtico valor real a la sociedad y a sus clientes: Tienen un producto y servicio excelente que destaca por encima de la media de sus competidores; por eso sobreviven y lo hacen de forma más o menos cómoda.
En estos momentos donde el mundo se nos ha hecho pequeño, donde la información se difunde de forma muy rápida y en consecuencia el criterio de los consumidores es cada vez más maduro, la solución se llama PRODUCTO.
No es el nuestro un país que destaque por la mentalidad del producto de sus empresas, aunque ya hemos citado muchas y honrosas excepciones; de forma general el nuestro es un país de subcontratación, de filiales y de pleitesía industrial. Es sin duda para el empresario mucho más cómodo explotar la principal ventaja competitiva que hasta ahora tenía: la mano de obra barata.
De poco sirve destinar grandes esfuerzos a la investigación, a la competitividad industrial, a exportar, etc. si no le prestamos atención, esfuerzos y prioridad a lo que es realmente importante para todos: El producto que fabricamos o del servicio que ofrecemos.
Claramente debemos focalizar nuestra mirada en el producto, en aquello que nos permite estructurar una oferta de valor para nuestros clientes: Sin aporte de valor no hay producto y sin producto no hay empresa.
Curiosamente España lo está haciendo muy bien en aquellos sectores donde el producto es muy “causa efecto”; donde existe poca planificación a largo plazo para formatear nuevos productos y servicios, donde la principal ventaja competitiva es la capacidad de reacción y la interpretación del gusto del cliente. De este modo sectores como el retail textil tiene en España uno de los principales actores mundiales que no deja de aportar nuevas ofertas de valor; empresas como Inditex, Grupo Cortefiel, Mango, Desigual, Custo, Adolfo Dominguez, etc. llenan las calles de todo el mundo con sus marcas y tiendas.
¿Es posible trasladar esta mentalidad y modelo de éxito a sectores más “hard”, donde la panificación productiva, la alineación del I+D+i , la planificación financiera, el dominio de materiales, el marketing, la detección de nuevos canales, etc. es básica? Algunas empresas como BluSens, Imaginarium, Roca, Porcelanosa, Fagor Electrodomésticos, etc. lo están logrando.
Necesitamos elevar e incrementar nuestra cultura de“empaquetar” el valor de nuestra oferta en productos y servicios que aporten y perciban valor real . De nada sirve hacer muy bien todos los procesos previos si fallamos en el momento final. Tenemos mucha parte de los ingredientes de forma discontinua, pero nos falta elevar la cultura de producto de la clase empresarial. Dominando el producto y servicio, la razón de ser de todo emprendimiento, dominaremos todos los procesos y podremos escoger cuales de ellos son los mejores para desarrollar en nuestras empresas o externalizar y ceder a terceros.

Antoni Flores- CEO Loop-CN

 

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