Low Cost, High Value

La innovación más importante de los últimos tiempos

A menudo me preguntan en mi posición de experto, por la “innovación más importante de los últimos tiempos”, entendida no como investigación y desarrollo, sino como innovación en modelo de negocio. Esta es una pregunta compleja para la que no existe una sola respuesta. Particularmente yo tengo clara mi selección; seguramente una de las mejores innovaciones lleve uno de los peores nombres: Low Cost.

Muchos descubrimos el “low cost” gracias a la aviación de bajo coste. Empecé a interesarme en el tema gracias a una entrevista al CEO de Ryanair, Michael O´Leary, que leí hace unos 10 años; en ella O´Leary anunciaba que en el 2.015 viajaríamos sin pagar pasaje.

Diez años atrás, este anuncio me causó una gran curiosidad, de tal forma que en Loop decidimos desarrollar un proyecto experimental para tratar de entender el alcance y los motivos de tales declaraciones; el proyecto lo bautizamos con el nombre de “nuevos vecinos” y desarrollaba un escenario en que Ryanair unía las ciudades de Reus y Edimburgo mediante un vuelo sin coste. La hipótesis del proyecto consistía en analizar los flujos económicos que se desarrollaban entre los nuevos vecinos de Reus y Edimburgo; los escenarios aparecidos, sus posibilidades de negocio, la red de actores relevantes, sus intereses y como todo ello repercutía en ingresos para Ryanair.

Fue una gran revelación, aprendimos que low cost es sinónimo de valor esencial, negocios colaborativos, y que reparto del beneficio y desarrollo de clientes van íntimamente ligados. Empezamos a calibrar el auténtico poder transformador de este concepto y a aplicarlo en proyectos de “win-win” empresa/cliente; uno de los primeros fue para la multinacional francesa JCDecaux; posteriormente desarrollamos numerosos proyectos que ajustan el valor real de lo que ofrecen y desarrollan novedosas sinergias entre los socios participantes.

Aprendimos que low cost es sinónimo de valor essential, negocios colaborativos, y que repartee del benefice y desarrollo de clients van legatos.

Como casi todo en la vida, los conceptos pueden aplicarse con mayor o menor ética y el low cost no está exento de ello; a mí me interesan los aplicados con ética. Low cost es sinónimo de precio justo, de centrarse en el valor real de las cosas, de no sobre especificar servicios ni productos por falta de valor real. También es sinónimo de evolución social, democratización del consumo y de un mundo de posibilidades tanto para quien las consume como para quien las desarrolla y pone en el mercado. Sin lugar a dudas, el low cost aéreo es uno de los conceptos que más ha cambiado a la sociedad en los últimos años.

Para algunos el low cost también es sinónimo de competencia desleal, dumping empresarial o consumo desaforado e insostenible; particularmente yo no opino lo mismo. Creo que el low cost es sinónimo del grado de evolución e inteligencia que tenemos como consumidores, también de nuestra fuerza y poder (estas afirmaciones me han costado algún disgusto con políticos). Como todos los cambios rupturistas, su asimilación no es fácil y provoca movimientos en el sistema, también malos usos y prácticas, pero una vez asimilados el beneficio y la evolución para la sociedad es grande.

Hoy el concepto low cost lo encontramos en el ADN de numerosos modelos de negocio; el pagar por el justo precio en busca del beneficio mutuo (empresa/cliente) es la base de negocios de retail textil, banca comercial, agencias de viajes, alimentación, automóviles, etc.

El low cost ha encontrado en la tecnología un excelente aliado y es uno de los elementos fundamentales para el desarrollo de conceptos como las webs 2.0 o los portales colaborativos. Modelos como los de Infojobs convierten a los clientes (anunciantes) en actores activos del negocio, repercutiendo en la rentabilidad para unos y en el bajo coste para otros. Algunos pensarán que nada tiene que ver el low cost con este tipo de negocios; estoy convencido que sin uno los otros no existirían en el formato actual.

Esta época de crisis nos está trayendo nuevos modelos de low cost, un claro ejemplo son los portales mal llamados de “venta de saldos” u outlets de marcas, tipo Venta privé, Privalia o Buy Vip, en realidad han conseguido establecer nuevos canales comerciales y formas de contacto con los clientes más fiables y fieles; lo mismo sucede con los outlets presenciales tipo Village, se han convertido en nuevos destinos turísticos y animadores de zonas deprimidas.

El low cost ha cambiado nuestra vida; sin este concepto no estaríamos dispuestos a cargar cajas en las tiendas de muebles, a desarrollar según que actividades en las sucursales bancarias o a ensamblar un porcentaje cada vez mayor de los productos que adquirimos, pero seguramente nuestra vida sería más básica más diferenciada entre clases.

El low cost también ha desarrollado los productos premium, les ha dado una razón de ser y ha conseguido que una gran masa de consumidores los aprecien, aspirando a un consumo más sofisticado.

Quien crea que tras la crisis desaparecerán los outlets, las rebajas, los vuelos económicos, etc. está a mi entender en un error. Sean bienvenidos a una nueva era de consumo donde el low cost impregnará todo aquello que no tenga un valor diferencial y donde los targets clásicos de consumidores pasarán a la historia.

 

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